Dando un garbeo por ahí, he ido a topar con una imagen abusivamente espiritual que tuve ocasión de ver en el Museo de Atenas, pero que había olvidado por completo hasta el día de hoy. Resultado: he sufrido una overdose de belleza de la que aún me estoy recuperando. Tiene más de 4.000 años de antigüedad. Ya ves. Al parecer, este relieve se conoce con el meloso nombre de “volando juntos“.

La belleza en el trazo, sin estar recargado, con líneas suaves, no puede sino dejar en éxtasis cointemplativo a quien con el corazón así lo mira.
Me gusta este blog, sí señor, y así lo proclamo.